Gestion Ambiental
Sistema de
Gestión Ambiental (SGA) es aquella parte del sistema general de gestión
que comprende la estructura organizativa, las responsabilidades, las prácticas,
los procedimientos, los procesos y los recursos para determinar y llevar a cabo
la política medioambiental.
Un sistema de
gestión medioambiental permite a una organización alcanzar y mantener un
funcionamiento de acuerdo con las metas que se ha establecido, y dar una
respuesta eficaz a los cambios de las presiones reglamentarias, sociales,
financieras y competitivas, así como a los riesgos medioambientales.
Así, el sistema
de gestión medioambiental aporta la base para encauzar, medir y evaluar el
funcionamiento de la empresa, con el fin de asegurar que sus operaciones se
llevan a cabo de una manera consecuente con la reglamentación aplicable y con la
política ambiental que la empresa ha definido.
Un SGA
pretende:
- Ser una fuente
de beneficios económicos para la empresa, gracias a la optimización del uso de
recursos naturales, a la reducción de residuos generados y a la disminución de
materias primas consumidas.
- Integrarse con
otros sistemas de gestión, como puedan ser los de calidad, Seguridad y Salud Ocupacional y Responsabilidad Social.
- Estimular el
uso de la mejor tecnología disponible, siempre
que ésta sea adecuada y económicamente viable.
Para que un
SGA sea eficaz, es imprescindible que llegue a ser un factor totalmente
integrado de la gestión de la empresa, de manera que implique a todo el
personal, desde la alta
Dirección hasta el último
operario.
Por este
motivo, para realizar una correcta Gestión Ambiental es necesario que se
den fijen los siguientes lineamientos:
Definir una
política medioambiental por parte de la alta
Dirección, que será
difundida tanto a nivel interno como externo.
- Fijar unos
objetivos y metas cuantificados y establecer los medios necesarios para
alcanzarlos.
- Implantar la
organización adecuada y fijar responsabilidades.
- Establecer los
mecanismos y procedimientos para alcanzar los objetivos.
- Adquirir un
compromiso de mejora continua.
- Cumplir con
toda la normativa que sea de aplicación.
- Evaluar y
controlar de forma continua los efectos medioambientales existentes.
- Formar a los
trabajadores, para que comprendan la importancia de realizar correctamente las
actividades que tienen incidencia medioambiental.
- Establecer
procedimientos de control operacional para reducir el impacto medioambiental de
las actividades.
- Definir e
implantar prácticas de gestión correctas.
- Registrar y
documentar todos los aspectos relativos a la gestión ambiental.
- Someter el
sistema a auditorías periódicas, internas y externas.
- Informar a los
trabajadores, Administración y público en general.
Llevar a cabo
una correcta gestión medioambiental se está convirtiendo hoy en día en una
práctica cada vez más extendida entre las empresas, fruto de un cambio
progresivo de mentalidad, ya que la gestión del medio ambiente no se ve como un
gasto para la empresa, sino como una fuente de beneficios y de ahorro, así como
un elemento de competitividad.
Los principales
beneficios que se van a obtener son:
Los principales
beneficios que se van a obtener son:
- Mayor facilidad
para la adaptación a las legislaciones más exigentes y a los requisitos de los
clientes.
- El cumplimiento
de la normativa ambiental comprende tanto los aspectos formales (licencias
municipales, autorizaciones ambientales, controles reglamentarios,...), como
aspectos materiales (niveles de emisión, prescripciones técnicas,...). También
hay que considerar las normas de clientes, cuyo grado de exigencia puede ser
variable.
- Un SGA
facilita el cumplimiento de las obligaciones formales y materiales exigidas por
la legislación medioambiental aplicable y su adaptación a posibles
cambios.
- Reducir los
riesgos que se derivan de incumplimientos legales y de daños al medio
ambiente.
- Es una
consecuencia directa de la facilidad para adaptarse a la normativa vigente, que
conlleva:
- Evitar multas y
sanciones.
- Evitar demandas
judiciales.
- Evitar costes
judiciales.
- Reducir los
riesgos de demanda de responsabilidades civiles y penales.
Mejorar las
relaciones con la Administración pública, lo cual se ve reflejado en dos
aspectos fundamentales:
- Favorece la
posibilidad de recibir ayudas públicas para llevar a cabo acciones
medioambientales.
- Facilita la
concesión de permisos y licencias.
Es fácilmente
comprensible que la Administración apoye a aquellas empresas que muestren una
voluntad de mejora y de compromiso con el medio ambiente.
En definitiva,
la implantación de un SGA representa la sustitución de soluciones costosas de
última hora para la protección del medio ambiente por unos procedimientos
integrados que conducen a una protección preventiva del medio ambiente y, al
mismo tiempo, comportan un mayor rendimiento de la actividad y un aumento de la
competitividad.